La mayoría de las personas imaginan la depresión como una tristeza profunda y persistente. Pero un estudio de la World Health Organization en 14 países descubrió que el 69 % de las personas con depresión visitaron a su médico únicamente por molestias físicas. Sin mencionar el estado de ánimo en absoluto.
Vive en tu cuerpo
El síntoma más común en investigaciones a gran escala sobre la depresión mayor no es la tristeza. Es el agotamiento. Aproximadamente el 78 % de los pacientes reportan fatiga moderada o mayor. Más allá del cansancio, la depresión produce dolores de cabeza, dolor de espalda, problemas digestivos y una tolerancia al dolor mediblemente más baja. Las mismas sustancias químicas del cerebro que regulan tu estado de ánimo — serotonina y noradrenalina — también controlan cómo tu cuerpo procesa el dolor. Cuando esos sistemas fallan, ambos lo sienten.
Vive en tu pensamiento
La depresión cambia cómo piensas. Las investigaciones muestran que los síntomas cognitivos están presentes en el 85 al 94 por ciento de los episodios depresivos, afectando la atención, la memoria, la velocidad de procesamiento y la toma de decisiones. Un ensayo clínico con más de 1.000 personas probó tres antidepresivos comunes para estos síntomas. El noventa y cinco por ciento no mostró mejoría. La niebla que hace difícil leer un párrafo o elegir qué comer a menudo persiste incluso cuando el ánimo mejora.
Se ve diferente de lo que esperas
La depresión no siempre se ve como llorar. En muchas personas, aparece como irritabilidad, adormecimiento emocional o una retirada silenciosa de las cosas que antes importaban. El término clínico para esa pérdida de placer es anhedonia, y es uno de los dos criterios diagnósticos principales. No tienes que sentirte triste para estar deprimido.
Qué puedes hacer
- Registra más que tu estado de ánimo. Durante una semana, anota tu energía, concentración y nivel de interés junto con cómo te sientes. La depresión a menudo se esconde en esas columnas.
- Ponle nombre a la niebla. Si no puedes concentrarte o decidir, dite a ti mismo: "Esto podría ser un síntoma, no un fallo personal." Reconocerlo cambia cómo respondes.
- Cuéntale a tu médico el panorama completo. Si vas por dolores de cabeza o fatiga, menciona también los síntomas cognitivos y emocionales. La depresión que se presenta como molestias físicas es la que más se pasa por alto.