Quiza intentaste meditar alguna vez. Te sentaste, cerraste los ojos, y tu mente paso todo el rato en otro lugar. Si eso te convencio de que el mindfulness no es para ti, la investigacion tiene buenas noticias.
En un estudio con mas de 200 practicantes habituales, quienes reportaron el mayor bienestar no eran los que meditaban mas tiempo. Eran los que prestaban atencion a actividades cotidianas: lavar los platos, pasear al perro, cepillarse los dientes.
El mindfulness (atencion plena) no es meditacion. La meditacion es una forma de entrenarlo, como correr es una forma de mejorar la resistencia cardiovascular. El mindfulness en si es mas sencillo: prestar atencion al momento presente, a proposito, sin juzgar.
Dos ingredientes
Los psicologos dividen el mindfulness en dos componentes centrales: conciencia (notar lo que esta sucediendo ahora mismo, interna y externamente) y aceptacion (observar sin intentar arreglar, luchar o huir de ello).
Esa segunda parte es lo que separa el mindfulness de la concentracion. No estas intentando vaciar tu mente ni forzar la calma. Estas notando lo que ya esta aqui, incluida la incomodidad, y dejandolo estar sin construir una historia a su alrededor.
Que le hace a tu cerebro
La investigacion con neuroimagen muestra que la practica de mindfulness reduce la actividad en la amigdala mientras aumenta la activacion en la corteza prefrontal. Las personas con puntuaciones mas altas en mindfulness rasgo mostraron menor actividad de la amigdala incluso en reposo, no solo durante la practica.
Por eso el mindfulness aparece dentro de marcos terapeuticos como la Terapia de Aceptacion y Compromiso (ACT) y la Terapia Dialectica Conductual (DBT). No es una filosofia. Es una habilidad mental entrenable.
Pruebalo sin quedarte quieto
No necesitas una app, un cojin ni veinte minutos.
- Haz una sola cosa a la vez. Elige hoy una actividad rutinaria (preparar cafe, cepillarte los dientes, caminar al coche) y haz solo eso. Cuando tu mente divague, nota adonde fue y regresa.
- Nombra lo que hay. Haz una pausa y nota en silencio lo que experimentas: "tension en mis hombros", "pensando en manana", "sonido del trafico".
- Atrapa al piloto automatico. Cuando te des cuenta de que estabas scrolleando o comiendo sin darte cuenta, ese momento de notarlo ya es mindfulness. La investigacion sigue llegando al mismo punto: es la frecuencia con la que notas, no la duracion de ninguna sesion, lo que cambia la forma en que tu cerebro maneja el estres.