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Cómo se ve realmente la resiliencia

La resiliencia tiene un problema de imagen. Escuchas la palabra y te imaginas a alguien que nunca se quiebra, que absorbe cada golpe y sigue adelante. Pero la…


La resiliencia tiene un problema de imagen. Escuchas la palabra y te imaginas a alguien que nunca se quiebra, que absorbe cada golpe y sigue adelante. Pero la investigación revela algo mucho menos dramático y mucho más útil.

No es dureza, es flexibilidad

Un programa de investigación de décadas en la Columbia University siguió a personas a través de experiencias extraordinariamente difíciles: la pérdida de un cónyuge, enfermedades graves, ataques terroristas. ¿El hallazgo más consistente? La resiliencia fue el resultado más común, no la excepción. En un estudio prospectivo con cónyuges en duelo, la trayectoria resiliente fue más frecuente que el duelo crónico, la depresión prolongada o incluso el arco clásico de derrumbarse y luego recuperarse gradualmente.

Lo que separaba al grupo resiliente no era el estoicismo. Era la flexibilidad psicológica: la capacidad de cambiar de estrategia según lo que el momento requiere. A veces eso significa adentrarse en las emociones difíciles. Otras veces significa dejarlas a un lado para poder funcionar. Si alguna vez has sentido que no eres lo suficientemente fuerte, puede que te estés midiendo con el estándar equivocado.

Lo que puedes practicar

La flexibilidad no es un rasgo de personalidad. Es un conjunto de habilidades. Aquí es donde puedes empezar:

  • Nombra tu estrategia actual. La próxima vez que estés en un momento difícil, haz una pausa y pregúntate qué estás haciendo para afrontarlo. Solo nombrarlo (desahogarte, evitar, aguantar) es el primer paso para elegir un enfoque diferente.
  • Prueba lo opuesto. Si tu modo predeterminado es reprimir y aguantar, intenta expresar cómo te sientes. Si tu modo predeterminado es hablarlo, intenta quedarte con la emoción durante cinco minutos. El objetivo es demostrarte a ti mismo que tienes más de una velocidad.
  • Mantén tus conexiones antes de necesitarlas. El apoyo social es uno de los predictores más fuertes de resultados resilientes. Funciona mejor como un amortiguador que mantienes, no como uno que construyes en medio de la crisis. No necesitas ser irrompible. Necesitas suficiente rango para enfrentar lo que venga después, y eso es algo que puedes construir.
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Referencias

  1. Bonanno, G. A. (2004). Loss, trauma, and human resilience: Have we underestimated the human capacity to thrive after extremely aversive events? American Psychologist, 59(1), 20–28. https://doi.org/10.1037/0003-066X.59.1.20
  2. Bonanno, G. A., Wortman, C. B., Lehman, D. R., Tweed, R. G., Sonnega, J., Carr, D., & Nesse, R. M. (2002). Resilience to loss and chronic grief: A prospective study from preloss to 18-months postloss. Journal of Personality and Social Psychology, 83(5), 1150–1164. https://doi.org/10.1037/0022-3514.83.5.1150
  3. American Psychological Association. (n.d.). Resilience. APA Topics.