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Los sentimientos no se quedan enterrados

Reprimir un sentimiento se siente como resolver un problema. El momento pasa, nadie lo ve y sigues adelante. Solo que tu cerebro no sigue adelante.


Reprimir un sentimiento se siente como resolver un problema. El momento pasa, nadie lo ve y sigues adelante. Solo que tu cerebro no sigue adelante.

Lo que la supresión realmente hace

La supresión expresiva (Expressive Suppression) es lo que ocurre cuando deliberadamente ocultas o contienes lo que estás sintiendo. Es una de las estrategias de regulación emocional más comunes, y una de las menos efectivas.

Una investigación de cinco estudios en psicología de la personalidad encontró que las personas que habitualmente suprimen experimentan menos emociones positivas, pero no menos emociones negativas. Los buenos sentimientos se desvanecen. Los difíciles se quedan.

La supresión también agota tu cuerpo. Estudios experimentales muestran que contener la expresión emocional aumenta la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la actividad de las hormonas del estrés, incluso cuando tu rostro parece tranquilo.

La brecha en las relaciones

Un estudio longitudinal que siguió a estudiantes universitarios de primer año descubrió que quienes suprimían sus emociones terminaban con menos apoyo social, menos cercanía con nuevos amigos y menor satisfacción social. No les caían mal a la gente. Simplemente era más difícil conectar con ellos.

Si has pasado años perfeccionando el arte de guardarte las cosas, esa habilidad alguna vez cumplió un propósito. Pero el costo se acumula en silencio.

Qué intentar en su lugar

La investigación en Terapia Cognitivo-Conductual (CBT) apunta a una estrategia diferente: la reevaluación cognitiva (Cognitive Reappraisal), que consiste en reinterpretar una situación antes de que la respuesta emocional se apodere de ti. Cambia lo que sientes, no solo lo que muestras.

  1. Nómbralo en voz alta. Cuando te descubras conteniendo algo, di lo que sientes, aunque sea en voz baja. "Estoy frustrado." "Estoy herido." Esto se llama etiquetado afectivo (Affect Labeling), y por sí solo puede reducir el poder de la emoción.
  2. Detéctalo temprano. Antes de una situación estresante, pregúntate: ¿hay otra forma de interpretar esto? Reevaluar antes de que la emoción se intensifique cambia el sentimiento en sí.
  3. Dale una salida. Escribe una frase sobre lo que estás sintiendo. Un borrador de mensaje que nunca envías, una nota en tu teléfono. El sentimiento necesita una salida, no un público.
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Referencias

  1. Gross, J. J., & John, O. P. (2003). Individual differences in two emotion regulation processes: Implications for affect, relationships, and well-being. Journal of Personality and Social Psychology, 85(2), 348–362. https://doi.org/10.1037/0022-3514.85.2.348
  2. Srivastava, S., Tamir, M., McGonigal, K. M., John, O. P., & Gross, J. J. (2009). The social costs of emotional suppression: A prospective study of the transition to college. Journal of Personality and Social Psychology, 96(4), 883–897. https://doi.org/10.1037/a0014755
  3. Gross, J. J., & Levenson, R. W. (1993). Emotional suppression: Physiology, self-report, and expressive behavior. Journal of Personality and Social Psychology, 64(6), 970–986. https://doi.org/10.1037/0022-3514.64.6.970
  4. Cutuli, D. (2014). Cognitive reappraisal and expressive suppression strategies role in the emotion regulation: An overview on their modulatory effects and neural correlates. Frontiers in Systems Neuroscience, 8, 175. https://doi.org/10.3389/fnsys.2014.00175