Todos los artículos

Cuidar hasta desaparecer

Alguien cercano a ti está pasándola mal, y antes de que lo pienses, todo tu día se reorganiza alrededor de su crisis. Su estado de ánimo se convierte en el…


Alguien cercano a ti está pasándola mal, y antes de que lo pienses, todo tu día se reorganiza alrededor de su crisis. Su estado de ánimo se convierte en el clima en el que vives. En algún momento, dejaste de consultar tu propio pronóstico.

Más que generosidad

La codependencia es un patrón de priorizar crónicamente las necesidades y problemas de otra persona a costa de los tuyos. No es devoción. La diferencia está en lo que ocurre por debajo: tu identidad y tu autoestima se fusionan con la necesidad de ser necesitado.

Señales comunes:

  • Sentirte responsable de las emociones de otras personas.
  • Culpa cuando dices que no, incluso cuando decir que sí te cuesta.
  • Una autoestima que sube y baja según cuánto estás ayudando.

Dónde empieza

La codependencia a menudo tiene sus raíces en la infancia. Un estudio con más de 600 estudiantes universitarios encontró que quienes experimentaron negligencia emocional o abuso durante la niñez tenían muchas más probabilidades de desarrollar patrones codependientes en la adultez. En familias disfuncionales, los niños se adaptan leyendo el ambiente y gestionando el humor de un padre o una madre. La investigación en sistemas familiares llama a estos roles de supervivencia: el "héroe" que asume demasiado, el "niño perdido" que desaparece para evitar el conflicto.

Estas estrategias funcionan cuando eres joven. No se apagan solas. El niño que aprendió que el amor requiere borrarse a sí mismo se convierte en el adulto que no puede dejar de rescatar.

Reencontrarte a ti mismo

La recuperación comienza con una pregunta poco familiar: ¿qué necesito yo realmente?

  • Haz una pausa antes de rescatar. Cuando sientas el impulso de resolver el problema de alguien, espera diez segundos. ¿Te pidieron ayuda, o te estás ofreciendo para evitar tu propia incomodidad?
  • Practica un pequeño no. Elige una petición de bajo riesgo esta semana y recházala. Observa qué pasa dentro de ti cuando no intervienes.
  • Nombra lo que sientes tres veces al día. Pon recordatorios. Cuando suenen, escribe una palabra para lo que tú sientes, no lo que siente otra persona. El objetivo no es dejar de cuidar. Es recordar que tú eres una de las personas que merece ser cuidada.
Diario de pensamiento

Pon esto en práctica con Diario de pensamiento

Ejercicios guiados, seguimiento del estado de ánimo y herramientas de TCC con IA. Descarga gratuita.

Referencias

  1. Evgin, D., & Bayat, M. (2022). Childhood abuse, neglect, codependency, and affecting factors in nursing and child development students. Perspectives in Psychiatric Care, 58(2), 652–662.
  2. Wegscheider-Cruse, S. (1989). Another chance: Hope and health for the alcoholic family (2nd ed.). Science and Behavior Books.