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Cuando todo se siente como demasiado

Una docena de tareas. Tres fechas límite. Una bandeja de entrada que no para. En algún momento tu cerebro no se ralentiza. Se bloquea.


Una docena de tareas. Tres fechas límite. Una bandeja de entrada que no para. En algún momento tu cerebro no se ralentiza. Se bloquea.

Esa sensación de parálisis no es un defecto de carácter. Es un evento neurológico.

Tu cerebro en sobrecarga

Tu corteza prefrontal (Prefrontal Cortex) se encarga de la planificación, la priorización y el pensamiento flexible. Investigaciones en neurociencia de Yale descubrieron que cuando el estrés cruza un umbral, una oleada de norepinefrina y dopamina desconecta las neuronas de esta región. Dejan de disparar.

La parte de tu cerebro diseñada para decisiones complejas se desconecta. Estructuras más antiguas toman el control. La amígdala intensifica la detección de amenazas. Los ganglios basales te encierran en respuestas automáticas y habituales.

Tu cerebro pasa del modo reflexivo al modo reactivo. Por eso la sobrecarga no se siente como pensar más fuerte. Se siente como no poder pensar en absoluto.

Estudios de neuroimagen confirman esto en humanos. Bajo estrés psicológico agudo, la actividad prefrontal cae y el rendimiento de la memoria de trabajo cae con ella. Incluso un estrés breve e incontrolable puede deteriorar la función prefrontal en cuestión de minutos.

Estudios con animales muestran un patrón similar: los sujetos estresados repiten la misma respuesta ineficaz en lugar de adaptarse.

Reducir la carga

Dado que la sobrecarga es un problema de capacidad, no de fuerza de voluntad, la solución es reducir la demanda sobre tu corteza prefrontal.

  1. Reduce el campo. Escribe todo lo que compite por tu atención y luego elige un solo elemento. No el más importante. Solo uno. Empezar una sola tarea reactiva la actividad prefrontal.
  2. Usa tu cuerpo. Exhala más largo de lo que inhalas, o pasa agua fría por tu cara. Cualquiera de las dos opciones activa el sistema nervioso parasimpático, el circuito de calma integrado de tu cuerpo, reduciendo la oleada química que dejó fuera de línea a tu corteza prefrontal.
  3. Externaliza el ruido. Saca la información de tu cabeza y ponla en papel, una pantalla o una nota de voz. La memoria de trabajo es la primera víctima del estrés. Deja de pedirle que lo retenga todo. El bloqueo no es permanente. Una vez que la oleada química se calma, las conexiones prefrontales vuelven a estar en línea. Reduce las exigencias el tiempo suficiente y tu cerebro hará el resto.
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Referencias

  1. Arnsten, A. F. T. (2015). Stress weakens prefrontal networks: Molecular insults to higher cognition. Nature Neuroscience, 18(10), 1376–1385. https://doi.org/10.1038/nn.4087
  2. Arnsten, A. F. T. (2019). Loss of prefrontal cortical higher cognition with uncontrollable stress: Molecular mechanisms, changes with age, and relevance to treatment. Brain Sciences, 9(5), 113. https://doi.org/10.3390/brainsci9050113
  3. Arnsten, A. F. T. (2012, April 1). Everyday stress can shut down the brain's chief command center. Scientific American.