La mayoría de los recuerdos se suavizan con el tiempo. Pero algunos se quedan congelados. Un accidente de coche, un momento de impotencia, una conversación dura. Lo recuerdas y tu cuerpo responde como si estuviera pasando ahora mismo: el corazón acelerado, el estómago tenso, la escena reproduciéndose a toda intensidad.
Los profesionales los llaman recuerdos no procesados. Uno de los tratamientos más contraintuitivos consiste en mover los ojos de un lado a otro.
Qué es el EMDR
La Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares (EMDR) es una psicoterapia desarrollada en 1989. Durante una sesión, recuerdas un evento perturbador mientras sigues con los ojos un objetivo visual en movimiento.
La explicación tiene que ver con la capacidad limitada de tu memoria de trabajo. Mantener una imagen traumática mientras sigues un movimiento obliga a ambas tareas a competir por los mismos recursos mentales. En estudios controlados, las personas que recordaron imágenes perturbadoras mientras hacían movimientos oculares las calificaron después como menos vívidas y menos emocionales. La imagen se vuelve más borrosa. Las emociones se calman.
A lo largo de varias sesiones, el recuerdo no desaparece. Se reconsolida (Reconsolidation). Tu cerebro lo archiva de la misma forma en que maneja los recuerdos ordinarios: como algo que pasó, no como algo que está pasando.
Lo que muestra la evidencia
Más de 30 ensayos controlados aleatorizados respaldan el EMDR para el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Tanto la Organización Mundial de la Salud como el U.S. Department of Veterans Affairs lo recomiendan.
Durante las sesiones, la frecuencia cardíaca baja y la piel se calienta, señales de que el cuerpo está pasando del estado de alerta a la relajación. Estos movimientos oculares también son similares a los que tu cerebro hace durante el sueño REM, cuando procesa recuerdos.
Notar lo que sigue atascado
No puedes hacer EMDR por tu cuenta, pero sí puedes empezar a notar qué recuerdos aún llevan una carga física.
- Revisa tu cuerpo. Trae a la mente un recuerdo difícil. Si tu frecuencia cardíaca cambia o sientes un vacío en el estómago, ese recuerdo puede seguir sin procesar.
- Revisa el tiempo verbal. ¿El recuerdo se siente como algo que pasó o como algo que está pasando? Los recuerdos atascados te arrastran al presente. Ese cambio es una señal.
- Ponlo en palabras. Escribe una frase sobre lo que pasó y lo que sentiste. Pasar un recuerdo de la sensación al lenguaje es el comienzo del procesamiento. Si ciertos recuerdos siguen arrastrando tu cuerpo al pasado, eso no es un defecto. Es tu cerebro sosteniendo algo que no estaba listo para procesar.