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Por qué funciona escribir lo que sientes

Escribir sobre lo peor que te ha pasado suena como una idea terrible. Décadas de investigación dicen que es una de las intervenciones de salud mental más…


Escribir sobre lo peor que te ha pasado suena como una idea terrible. Décadas de investigación dicen que es una de las intervenciones de salud mental más fiables que tenemos.

Lo que encontró la investigación

El experimento original fue sencillo. Estudiantes universitarios escribieron de 15 a 20 minutos al día, durante cuatro días seguidos, sobre una experiencia difícil. Un grupo de control escribió sobre temas neutrales. Durante los seis meses siguientes, quienes escribieron sobre experiencias difíciles visitaron el centro de salud estudiantil aproximadamente la mitad de veces que el grupo de control.

Ese hallazgo desencadenó más de cien estudios. Un estudio de vacunación descubrió que los estudiantes de medicina que escribieron sobre experiencias perturbadoras produjeron niveles más altos de anticuerpos tras una vacuna contra la hepatitis B. Los efectos van más allá del estado de ánimo: menos visitas al médico, mejora de la función pulmonar en pacientes con asma, cicatrización más rápida de heridas.

Por qué funciona

Tu cerebro trata las experiencias dolorosas no expresadas como asuntos pendientes. Reprimirlas requiere un esfuerzo constante y sutil que agota tu sistema nervioso.

Escribir convierte el sentimiento en bruto en lenguaje. Ese proceso activa la corteza prefrontal (prefrontal cortex), responsable del pensamiento claro, mientras calma la amígdala, el sistema de alarma de tu cerebro. Pero el cambio más profundo ocurre a lo largo de varias sesiones. Al analizar miles de muestras de escritura, surgió un patrón: las personas que mejoraron empezaron a usar más palabras de procesamiento cognitivo (cognitive processing words) como "entender", "darse cuenta" y "porque". No solo estaban desahogándose. Estaban construyendo una historia coherente a partir de fragmentos emocionales dispersos.

Cómo probarlo

Si escribir sobre algo doloroso te parece lo último que quieres hacer, tiene todo el sentido.

  1. Elige algo que te pese. No planees qué vas a decir. Pon un temporizador de 15 a 20 minutos y escribe lo que salga, aunque se sienta desordenado.
  2. Repítelo durante varios días. Una sola sesión puede aumentar temporalmente el estado de ánimo negativo. Los beneficios se construyen a lo largo de varias sesiones, de forma similar a la terapia de exposición (exposure therapy).
  3. Mantenlo en privado. Los beneficios ocurren incluso cuando nadie lee lo que escribiste. La privacidad hace que la honestidad sea más fácil. Es normal sentirte peor justo después de escribir. La recompensa aparece semanas después, cuando aquello sobre lo que escribiste empieza a ocupar un poco menos de espacio en tu cabeza.
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Referencias

  1. Pennebaker, J. W., & Beall, S. K. (1986). Confronting a traumatic event: Toward an understanding of inhibition and disease. Journal of Abnormal Psychology, 95(3), 274–281.
  2. Petrie, K. J., Booth, R. J., Pennebaker, J. W., Davison, K. P., & Thomas, M. G. (1995). Disclosure of trauma and immune response to a hepatitis B vaccination program. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 63(5), 787–792.
  3. Baikie, K. A., & Wilhelm, K. (2005). Emotional and physical health benefits of expressive writing. Advances in Psychiatric Treatment, 11(5), 338–346. https://doi.org/10.1192/apt.11.5.338
  4. Pennebaker, J. W. (2018). Expressive writing in psychological science. Perspectives on Psychological Science, 13(2), 226–229. https://doi.org/10.1177/1745691617707315