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La evidencia que se siente verdadera

El mismo estudio. Los mismos datos. En un experimento clásico de psicología social, dos grupos con opiniones opuestas sobre la pena de muerte leyeron…


El mismo estudio. Los mismos datos. En un experimento clásico de psicología social, dos grupos con opiniones opuestas sobre la pena de muerte leyeron investigaciones idénticas. Ambos salieron más convencidos de que tenían razón. Eso es el sesgo de confirmación (Confirmation Bias). Tu cerebro lo hace constantemente, y cuando ya estás siendo duro contigo mismo, apila la evidencia en tu contra.

Cómo funciona

El sesgo de confirmación es la tendencia a buscar, interpretar y recordar información de maneras que apoyen lo que ya crees. Un psicólogo cognitivo del University College London lo demostró por primera vez en 1960 con una simple tarea de secuencias numéricas. Los participantes debían descubrir una regla oculta probando ejemplos. Menos del 10 % intentó secuencias que pudieran refutar su suposición. El resto solo probó las que la confirmarían.

Esto no es un defecto de carácter. Es un atajo cognitivo que tu cerebro usa para manejar la complejidad.

El filtro es profundo

En el experimento de la pena de muerte, los participantes no solo ignoraron la evidencia contradictoria. Criticaron activamente su metodología mientras aceptaban la evidencia confirmatoria sin cuestionarla. Los psicólogos llaman a esto asimilación sesgada (Biased Assimilation). Un estudio sobre la memoria encontró el mismo patrón: personas que evaluaban a la misma persona para distintos puestos recordaban selectivamente los rasgos que encajaban con el rol que estaban evaluando y olvidaban el resto.

Romper el ciclo

Cuando el sesgo de confirmación se combina con una creencia negativa sobre ti mismo, se vuelve autorreforzante. La Terapia Cognitivo-Conductual (CBT) aborda esto directamente. Tú puedes empezar con el mismo principio por tu cuenta:

  1. Pregúntate qué te haría cambiar de opinión. Antes de descartar comentarios o evidencia, haz una pausa. Si no se te ocurre nada que pueda cambiar tu punto de vista, el filtro está funcionando.
  2. Defiende el otro lado. Dedica dos minutos a construir el mejor argumento contra una creencia que sostienes con fuerza. No tienes que cambiar de opinión. El objetivo es ejercitar el músculo que tu cerebro evita.
  3. Revisa tu memoria. Después de una conversación o evento, pregúntate: ¿dejé fuera algo que no encaja con mi versión? Una vez que ves el filtro, puedes empezar a cuestionarlo.
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Referencias

  1. Wason, P. C. (1960). On the failure to eliminate hypotheses in a conceptual task. Quarterly Journal of Experimental Psychology, 12(3), 129–140. https://doi.org/10.1080/17470216008416717
  2. Lord, C. G., Ross, L., & Lepper, M. R. (1979). Biased assimilation and attitude polarization: The effects of prior theories on subsequently considered evidence. Journal of Personality and Social Psychology, 37(11), 2098–2109. https://doi.org/10.1037/0022-3514.37.11.2098
  3. Nickerson, R. S. (1998). Confirmation bias: A ubiquitous phenomenon in many guises. Review of General Psychology, 2(2), 175–220. https://doi.org/10.1037/1089-2680.2.2.175