La mayoría de las personas se resisten al perdón porque se resisten a algo que el perdón nunca pidió. Se imaginan dejando a alguien libre de culpa, fingiendo que nada pasó o recibiendo a esa persona de vuelta en su vida. Eso no es lo que la investigación quiere decir con perdón. Y entender la diferencia cambia si se siente posible o no.
Lo que no requiere
- Reconciliación. El perdón es algo que puedes hacer completamente por tu cuenta. Puedes perdonar a alguien y no volver a hablarle nunca.
- Justificación. Perdonar no significa que lo que pasó estuvo bien. Significa que eliges dejar de cargarlo.
- Olvidar. Tu memoria permanece intacta. Lo que cambia es cuánto poder tiene ese recuerdo sobre tu cuerpo y tu estado de ánimo.
Lo que te cuesta aferrarte
Un experimento de psicofisiología midió lo que ocurre en el cuerpo cuando las personas reviven un rencor. La frecuencia cardíaca subió. La presión arterial se disparó. Las glándulas sudoríparas se activaron. Cuando los mismos participantes cambiaron a pensamientos de perdón, todas las mediciones volvieron a bajar.
Una encuesta nacional con 1,500 estadounidenses encontró que las personas con mayor predisposición al perdón, una tendencia a soltar los rencores en lugar de aferrarse a ellos, reportaron mayor satisfacción con la vida y menos síntomas de malestar psicológico. Estudios que miden el cortisol después de conflictos interpersonales cuentan una historia similar: las personas que perdonan muestran una caída más rápida en las hormonas del estrés. El rencor no solo es emocionalmente costoso. Es físicamente costoso.
Cómo empezar
Un psicólogo clínico desarrolló un proceso de perdón llamado el modelo REACH y lo puso a prueba en un ensayo aleatorizado en seis países con más de 4,500 participantes. Lo esencial se reduce a tres pasos:
- Nombra la herida en una oración. Escribe lo que pasó sin perderte en la historia. ("Ella mintió sobre el dinero," no una narrativa de tres páginas.)
- Replantea a quién le sirve esto. Di en voz alta: "Hago esto por mí, no por la otra persona." El perdón no es algo que la otra persona se ganó. Es una decisión que tomas por ti mismo.
- Comprométete por escrito. Escribe una oración: "Elijo soltar esto." Cuando el rencor vuelva a aparecer, y lo hará, reléela. El perdón no se trata de que la otra persona merezca paz. Se trata de que tú decidas que la mereces.