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La fuerza de voluntad nunca fue suficiente

Cada dieta fallida, cada rutina de gimnasio abandonada y cada propósito roto parece confirmar la misma historia: no te esforzaste lo suficiente. Pero un…


Cada dieta fallida, cada rutina de gimnasio abandonada y cada propósito roto parece confirmar la misma historia: no te esforzaste lo suficiente. Pero un creciente cuerpo de investigación sugiere que el problema nunca fue el esfuerzo.

El tanque se vacía

Un conocido experimento de psicología dio a un grupo de participantes galletas recién horneadas y a otro grupo solo rábanos. Quienes tuvieron que resistir las galletas abandonaron un rompecabezas frustrante mucho antes que quienes nunca tuvieron que resistir nada. El autocontrol parecía alimentarse de un recurso mental compartido, y gastarlo en una tarea dejaba menos para la siguiente.

Esta idea, llamada agotamiento del ego (Ego Depletion), moldeó décadas de investigación. Un estudio posterior en más de dos docenas de laboratorios con más de 2.000 participantes encontró que el efecto era más débil de lo que se afirmaba. Pero la observación práctica sigue vigente: depender solo de la fuerza de voluntad no es una estrategia confiable.

Lo que crees sobre la fuerza de voluntad también cambia el resultado. En experimentos que evaluaron las creencias de las personas sobre el autocontrol, los participantes que veían la fuerza de voluntad como ilimitada no mostraron la misma caída después de tareas consecutivas que requerían esfuerzo. Tus expectativas de quedarte sin fuerzas pueden ser parte de lo que hace que suceda.

Diseño en lugar de disciplina

La investigación del comportamiento ofrece una alternativa más confiable: rediseña tu entorno.

La investigación sobre hábitos estima que aproximadamente el 43 % del comportamiento diario es automático, impulsado por señales del contexto en lugar de decisiones conscientes. Cuando la fuerza de voluntad se agota, las personas recurren a lo que su entorno les facilita más.

Por dónde empezar

  1. Reduce la barrera para los comportamientos que deseas. Pon las zapatillas de correr junto a la puerta. Mantén la comida saludable a la altura de los ojos.
  2. Aumenta la barrera para los que no deseas. Mueve el cargador del teléfono fuera del dormitorio. Elimina la app en lugar de resistirte a ella.
  3. Encadena nuevos hábitos a rutinas existentes. Combina un nuevo comportamiento con algo que ya haces, como preparar café o sentarte en tu escritorio. La rutina existente se convierte en la señal. Las personas que parecen tener una disciplina extraordinaria a menudo tienen algo más simple: un entorno que no la requiere.
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Referencias

  1. Baumeister, R. F., Bratslavsky, E., Muraven, M., & Tice, D. M. (1998). Ego depletion: Is the active self a limited resource? Journal of Personality and Social Psychology, 74(5), 1252–1265. https://doi.org/10.1037/0022-3514.74.5.1252
  2. Hagger, M. S., Chatzisarantis, N. L. D., Alberts, H., Anggono, C. O., Batailler, C., Birt, A. R., Brand, R., Brandt, M. J., Brewer, G., Bruyneel, S., & others. (2016). A multilab preregistered replication of the ego-depletion effect. Perspectives on Psychological Science, 11(4), 546–573. https://doi.org/10.1177/1745691616652873
  3. Job, V., Dweck, C. S., & Walton, G. M. (2010). Ego depletion—Is it all in your head? Implicit theories about willpower affect self-regulation. Psychological Science, 21(11), 1686–1693. https://doi.org/10.1177/0956797610384745
  4. Wood, W., & Rünger, D. (2016). Psychology of habit. Annual Review of Psychology, 67, 289–314. https://doi.org/10.1146/annurev-psych-122414-033417