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Tu cerebro en movimiento

Durante décadas, la "descarga de endorfinas" ha sido la explicación predilecta de por qué el ejercicio sienta bien. Te esfuerzas, las endorfinas inundan tu…


Durante décadas, la "descarga de endorfinas" ha sido la explicación predilecta de por qué el ejercicio sienta bien. Te esfuerzas, las endorfinas inundan tu cerebro y llega la euforia. Es una historia convincente. Pero probablemente incorrecta.

Lo que realmente ocurre

Las endorfinas son demasiado grandes para cruzar la barrera hematoencefálica (Blood-Brain Barrier). No pueden llegar fácilmente a las neuronas que regulan el estado de ánimo. En un experimento farmacológico, corredores a los que se les administró un bloqueador de opioides que anula la señalización de endorfinas siguieron reportando euforia y menos ansiedad.

La mejor explicación involucra los endocannabinoides (Endocannabinoids), moléculas pequeñas y liposolubles que atraviesan la barrera hematoencefálica con facilidad y se unen a los mismos receptores que responden al cannabis. Tu cuerpo los produce de forma natural durante el movimiento sostenido. Cuando en otro experimento se bloquearon los receptores cannabinoides, la mejora del ánimo desapareció.

La química va más allá. El ejercicio eleva la serotonina y la dopamina, los neurotransmisores detrás del estado de ánimo y la motivación. También activa el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), una proteína que ayuda a las neuronas a sobrevivir y a crear nuevas conexiones. Un metaanálisis de ensayos controlados de ejercicio descubrió que incluso una sola sesión de entrenamiento eleva los niveles de BDNF, y el ejercicio constante amplifica el efecto con el tiempo.

Menos de lo que crees

Si ponerte en movimiento te parece la parte más difícil, es normal. Un metaanálisis en red de 218 ensayos aleatorizados encontró que caminar, practicar yoga y hacer entrenamiento de fuerza reducían la depresión leve a moderada con la misma eficacia que los antidepresivos o la psicoterapia. El umbral es más bajo de lo que la mayoría supone.

  1. Empieza con diez minutos. Una caminata a paso rápido basta para desencadenar cambios medibles en la química cerebral. Sin equipo, sin plan.
  2. Fíjate en cómo te sientes después, no durante. Los efectos neuroquímicos suelen aparecer cuando dejas de moverte. Revisa cómo estás veinte minutos más tarde.
  3. Vincúlalo a algo que ya haces. Camina durante una llamada telefónica. Estírate entre tareas. El movimiento no necesita su propio horario.
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Referencias

  1. Noetel, M., Sanders, T., Gallardo-Gómez, D., Taylor, P., Del Pozo Cruz, B., van den Hoek, D., Smith, J. J., Mahoney, J., Spathis, J., Moresi, M., Pagano, R., Pagano, L., Vasconcellos, R., Arnott, H., Varley, B., Parker, P., Biddle, S., & Lonsdale, C. (2024). Effect of exercise for depression: Systematic review and network meta-analysis of randomised controlled trials. BMJ, 384, e075847. https://doi.org/10.1136/bmj-2023-075847
  2. Szuhany, K. L., Bugatti, M., & Otto, M. W. (2015). A meta-analytic review of the effects of exercise on brain-derived neurotrophic factor. Journal of Psychiatric Research, 60, 56–64. https://doi.org/10.1016/j.jpsychires.2014.10.003
  3. Siebers, M., Biedermann, S. V., & Fuss, J. (2023). Do endocannabinoids cause the runner's high? Evidence and open questions. The Neuroscientist, 29(3), 352–369. https://doi.org/10.1177/10738584211069981