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El peso de un mundo que se calienta

En algún punto entre el tercer titular sobre incendios forestales y las imágenes de glaciares, se instala una sensación que no desaparece cuando cierras la…


En algún punto entre el tercer titular sobre incendios forestales y las imágenes de glaciares, se instala una sensación que no desaparece cuando cierras la pestaña. No es pánico. Es más bien un zumbido constante de temor por un futuro que puedes ver desarrollándose pero que no puedes controlar.

Esa sensación tiene nombre: eco-ansiedad, la angustia crónica que surge de ver cómo el medio ambiente se deteriora en tiempo real.

No eres solo tú

En una encuesta global a 10,000 jóvenes de diez países, el 75% dijo que "el futuro da miedo." Casi el 60% estaba muy o extremadamente preocupado por el cambio climático, y más del 45% afirmó que esos sentimientos afectaban su funcionamiento diario. La angustia fue más alta en los países que ya enfrentan los peores daños ambientales.

Una respuesta racional

La eco-ansiedad no es una enfermedad mental. Una revisión sistemática de 35 estudios encontró que se comporta más como una respuesta de estrés situacional (State-Based Stress Response) ante una amenaza real que como un trastorno de ansiedad clínico. Muestra vínculos débiles con la preocupación crónica, pero conexiones fuertes con la depresión y el estrés situacional. El patrón sugiere que la eco-ansiedad está impulsada por cómo evalúas lo que está pasando en el mundo ahora mismo, no por una tendencia subyacente a preocuparte por todo.

Tu sistema nervioso está leyendo la situación con precisión.

Qué ayuda

  • Ponle nombre y compártelo. Cuando el temor es difuso, ponle palabras: "Siento duelo por el estado del planeta." Luego dilo en voz alta a alguien. La eco-ansiedad prospera en el aislamiento, y una revisión de intervenciones encontró que el apoyo grupal es uno de los factores protectores más fuertes.
  • Sal afuera. Suena contradictorio, pero la misma revisión encontró que el contacto directo con la naturaleza reduce la eco-ansiedad en lugar de amplificarla. Incluso una caminata corta cuenta.
  • Pon un límite al consumo de noticias. La próxima vez que notes que llevas más de diez minutos leyendo cobertura climática, cierra la pestaña. Un mayor consumo de medios se correlaciona con mayor eco-ansiedad. Estar informado no es lo mismo que hacer doom-scrolling. Ese zumbido de fondo no tiene que dominar tu día. El objetivo no es dejar de importarte. Es cargar con esa preocupación sin que te aplaste.
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Referencias

  1. Hickman, C., Marks, E., Pihkala, P., Clayton, S., Lewandowski, R. E., Mayall, E. E., Wray, B., Mellor, C., & van Susteren, L. (2021). Climate anxiety in children and young people and their beliefs about government responses to climate change: A global survey. The Lancet Planetary Health, 5(12), e863–e873. https://doi.org/10.1016/S2542-5196(21)00278-3
  2. Cosh, S. M., Ryan, R., Fallander, K., Robinson, K., Tognela, J., Tully, P. J., & Lykins, A. D. (2024). The relationship between climate change and mental health: A systematic review of the association between eco-anxiety, psychological distress, and symptoms of major affective disorders. BMC Psychiatry, 24, 833. https://doi.org/10.1186/s12888-024-06274-1
  3. Baudon, P., & Jachens, L. (2021). A scoping review of interventions for the treatment of eco-anxiety. International Journal of Environmental Research and Public Health, 18(18), 9636. https://doi.org/10.3390/ijerph18189636